Que amamos nuestra profesión es un hecho, ya que puede hacerse tan dura a nivel emocional, que si no es por vocación, no tiene sentido.

El contínuo sentimiento de quedarse atrás si no cumples con los exigentes algoritmos de las redes sociales cuando lo que tú quieres es trabajar y ayudar a los perros, no ser influencer… Hablamos de esto y mucho más en el primer podcast de la segunda temporada de QUE VIVA LA VIDA PERRA.